Para vivir mejor hay que responsabilizarse y arriesgarse. Dejar de ser victima de tu desgracia y ser responsable de tu proyecto. Hay que salir al campo a jugar tu partido. Tu partido y no el de los otros. Para vivir mejor hay que confiar en la vida y en ti. Creer y así crear. Hay que darle la vuelta al miedo y apostar por el amor. Hay que vaciarse de lo antiguo y volver a llenarse de lo nuevo. A cada momento. A cada instante presente. Para vivir mejor hay que entender que la vida es dinamismo y lo nuestro es el fluir. Que lo importante no es la canción sino el cantar, no es el baile sino bailar, no es la carrera sino correr. Para vivir mejor hay que volver a ser un/a niño/a. Hay que aprender a escuchar con humildad lo que la vida nos dice a través de todos los acontecimientos. Y entregarnos a ella aunque no coincida con nuestros deseos con nuestros planes. Para vivir mejor hay que dejar ir. Para vivir mejor hay que desnudarse, desprenderse y desapegarse. Hay que accionar y no reaccionar. Hay que escuchar al corazón y silenciar la mente. Hay que aprender a amarse y amar. Para vivir mejor hay que currárselo. (Foto y texto: David González)